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Federación
Luterana Mundial
Desarme global de todos los estados
El Comité Ejecutivo de la Federación Luterana
Mundial (FLM) alertó que toda la humanidad está amenazada por las armas de
destrucción masiva, ya que muchos otros estados, y no solamente Irak, tienen
esas armas en sus arsenales.
En consecuencia, hizo un llamamiento al "desarme global y destrucción de
todas las armas de destrucción masiva, cualquiera que sea el que las posee".
Los dirigentes de la FLM criticaron duramente a los gobiernos que propician
alianzas para no acatar la autoridad de las Naciones Unidas en la actual
situación en Irak.
"Denunciamos el unilateralismo y la noción de una guerra preventiva, así
como a la coalición de los obstinados en actuar fuera de los mecanismos de
las Naciones Unidas", dice una declaración de los once miembros del Comité
Ejecutivo de la FLM, reunidos en su sede de Ginebra el 14 y 15 del corriente
mes.
El secretario general de la FLM, Ishmael Noko, y el vicepresidente por la
región norteamericana, obispo Mark S. Hanson, presidente de la Iglesia
Evangelica Luterana de Estados Unidos, dieron a conocer la declaración del
Comité Ejecutivo de la FLM en una conferencia de prensa, ayer.
Los dirigentes de la FLM reafirman la oposición de las iglesias al uso de la
fuerza armada y enfatizan que el objetivo de derrocar a un régimen no
deseable no puede justificar las muertes, heridos, hambre y penurias que esa
acción producirá, así como el daño que causará a las relaciones entre
cristianos y musulmanes en la región y en todo el mundo.
Admite que el régimen de Saddam Hussein debe destruir las armas de
destrucción masiva que puede poseer, pero no creemos que todos los medios
diplomáticos para obtenerlo se hayan agotado, dice la declaración.
Señala que Irak niega tener esas armas, pero advierte que las mismas
amenazan a la humanidad debido a los arsenales que mantienen muchos otros
estados, incluyendo a los que ahora demandan el desarme de Irak.
Llamamos a un desarme global de todas las armas de destrucción masiva,
quienquiera que las posea, dice la declaración.
Nos unimos, afirma, a los millones de personas, de distintas confesiones,
que han expresado por diferentes medios, en todo el mundo, su oposición a la
guerra contra Irak. Especialmente nos unimos a las iglesias miembros y las
organizaciones ecuménicas que han organizado vigilias de oración por la paz
y contra un ataque militar a Irak, dice el Comité Ejecutivo de la FLM.
Los dirigentes políticos tienen la responsabilidad de escuchar a aquellos
que se oponen a sus políicas belicistas y de no refugiarse tras los
privilegios de sus cargos, sostiene. Especialmente deploramos que el
gobierno del presidente estadounidense, George Bush, se haya negado a
recibir a los dirigentes religiosos de su país, enfatiza la declaración.
El Comité Ejecutivo se reunió para examinar los preparativos para la
Asamblea de la FLM, que se realizará en Winnipeg, Canadá, bajo el lema Para
la Sanación del Mundo. La FLM agrupa a 136 iglesias de 76 países, que
congregan a 61,7 millones de luteranos de todo el mundo.
(ALC)
GINEBRA, Suiza, Marzo 18, 2003 |
Alianza
Reformada Mundial
Condena
la guerra contra Iraq
Hablamos hoy con
profunda tristeza y pesar: pesar porque la fuerza de la opinión pública
internacional no pudo, en última instancia, disuadir al Gobierno de los
Estados Unidos de América y a los pocos aliados que lo siguieron, de
emprender una guerra que acarreará sufrimiento, miseria y muerte para
miles de iraquíes y, quizás, para muchas otras personas de otros lugares
Reiteramos nuestra visión tal y como la expresamos el 21 de febrero, que
es compartida por un gran número de reformados y de creyentes de otras
iglesias de todo el mundo: esta guerra, que comienza sin la autorización
de la Organización de las Naciones Unidas, es inmoral e ilegal. Y
utilizando un término que nos es tradicional diríamos que es un pecado.
Condenamos sin reservas esta guerra de agresión, y condenamos la
mentalidad unilateral e imperialista en la que se apoya. Ninguna nación,
por más poderosa que sea, puede actuar en el plano mundial simplemente
porque así le place. Ni puede tratar con desprecio a la opinión de sus
propios ciudadanos.
Un mundo unipolar, en el que una superpotencia nos ofrece la opción de
estar con ella o en contra de ella, es un mundo inaceptable desde un
punto de vista moral y político. Cabe recordar al presidente George W.
Bush y a su administración que la opción evangélica es estar a favor o
en contra de Cristo.
Felicitamos a la mayoría de los países representados en el Consejo de
Seguridad de las Naciones Unidas por no dejarse acosar, sobornar o
intimidar para que apoyen la guerra, y hacemos un llamado a la Asamblea
General de las Naciones Unidas a que discutan tan pronto sea posible
esta afrenta sin reparos al derecho internacional.
El desafío que ahora enfrentan los pueblos del mundo y sus gobiernos es
el de reafirmar la autoridad de las Naciones Unidas y la obligatoriedad
de su Carta Fundacional. Exigimos que los estados agresores cesen
inmediatamente sus ataques.
La tarea que enfrentan las iglesias, ahora más que nunca, es la de orar
y hacer oír sus voces de protesta. Que Dios tenga misericordia de
nosotros todos y todas.
Rev. Dr. Setri Nyomi
Secretario General
(jueves, 20 de marzo de
2003)
La Alianza Reformada
Mundial es un asociación de 218 iglesias congregacionalistas,
presbiterianas, reformadas y unidas en 107 países, incluyendo los
Estados Unidos de América, Gran Bretaña y España. |
World
Methodist Council Statement
On The War In
Iraq
The World Methodist Council
made up of 132 Methodist Communities regrets greatly the action of the
United States, the United Kingdom and other members of the United
Nations Security Council who have chosen the part of war against the
Sovereign Nation of Iraq. The fact that they have done so without the
consent of the United Nations Security Council is to say the least most
unfortunate. The public opposition to the war demonstrates the non-regard
for the principles of fairness and justice by the forces of coalition.
We are more disturbed that non-violent positions were
not exhausted before the mad rush to armed conflict.
The Council therefore calls upon the United States, the United Kingdom
and their supporters to end all hostilities in order to avoid the
looming catastrophy that can only be the eventual outcome of this
conflict.
The World Methodist Council calls on all Member Churches to come
together to ask God’s guidance and together pray fervently for the end
of the war in Iraq. We call on all Council members to pray for all the
victims of this war, the Iraqi people and for the 1.26 million children
in Iraq. We pray that God will create a desire in the hearts of all
people for peace, a desire that can only come from God. We pray also
for those in military uniforms, for the innocent who are at risk, and
for world leaders whose decisions can bring an end to this conflict.
His Eminence Sunday C.
Mbang, CON
March 25, 2003 |
Alianza
de Iglesias Presbiterianas y Reformadas de América Latina
Apreciadas hermanas y
hermanos:
Nos solidarizamos plenamente
con el espíritu y la letra de la carta del Rev. Dr. Setri Nyhomi,
Secretario General de la Alianza Reformada Mundial, que en nombre de la
familia reformada–presbiteriana internacional, ha escrito manifestando
el repudio que sentimos ante el hecho consumado de la invasión y guerra
desatada por Estados Unidos y un pequeño grupo de aliados contra Irak.
(Ver archivo adjunto)
Invitamos a las
iglesias y a los hombres y mujeres de buena voluntad a que el próximo
domingo 23 de marzo, eleven oraciones al Dios de la Vida por:
- la situación de muerte y precariedad que vive la población Iraquí,
- tantas y tantos inocentes que ofrecerán sus cuerpos como escudo
humano ante sofisticadas armas de destrucción masiva,
- el cese de la demencia y locura humana, que pretende derechos
absolutos sobre la humanidad y produce una guerra moral y políticamente
injusta,
- todas las naciones para que respeten las instituciones
internacionales, que ellas mismas han creado para preservar la paz justa
y el derecho de los pueblos,
- la fuerza, visión y valentía para hacer
oír voces de protesta y movilizarnos para construir la paz con justicia.
El testimonio bíblico es claro y consistente, al decir:
"Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque Dios los llamará
hijos suyos"
(Mateo 5, 9).
“Quien
quiera amar la vida y pasar días felices... aléjese del mal y haga el
bien, busque la paz y sígala”
(1 Pedro 3, 10–11).
¡Que el Señor de la Vida nos de su Paz!
Rev. Prof. Germán Zijlstra -
Secretario Ejecutivo |

Consejo
de Iglesia Metodista de América Latina y el Caribe
Esperanza en el
Dios de la Vida
Ciemal
une su palabra a la de iglesias, organismos
ecuménicos , sociales y personalidades mundiales denunciando la guerra
preventiva de EE.UU. y
el Reino Unido contra
Irak como delito de lesa humanidad dada la masiva mortalidad que habrá de
producir y la secuela de dolor, masiva destrucción y contaminación ecológica
presente y futura que producirá.
Denunciamos asimismo a los muy elevados gastos que ya viene produciendo la
movilización de aproximadamente cien mil soldados además de armas y otros
pertrechos bélicos como una ofensa ética a los millones de pobres en el
mundo que sufren exclusión y muerte.
En la guerra y sus preparativos se esta hiriendo la paz y esta perdiendo
toda la humanidad.
Afirmamos nuestra esperanza en el Dios de la vida,
sustento de la paz y la dignidad humana pidiendo su ayuda en este difícil
momento histórico que vive el mundo.
Obispo
(e) Aldo M. Etchegoyen - secretario general
Obispo Isaías Gutiérrez - presidente
Buenos
aires, enero 23 del 2003
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CONIC
Consejo Nacional de Iglesias Cristianas de Brasil
APELO
PELA
PAZ
O Conselho
Nacional de Igrejas Cristãs do Brasil (CONIC) vem acompanhando com
preocupação as ameaças de uma ação militar contra o Iraque. Já no final
do ano passado enviou correspondência ao Secretário Geral da ONU, Kofi
Annan, em apoio a todo esforço no sentido de encontrar soluções
negociadas e pacíficas dos conflitos. Representações Regionais do
Conselho têm participado de manifestações pela paz, em várias partes do
país. E, nesses últimos dias, Igrejas membros do CONIC assinaram
importante documento, lançado pelo Conselho Mundial de Igrejas,
intitulado “Declaración de las Iglesias contra la Guerra en Irak”.
Aplaudimos essa iniciativa e solicitamos a divulgação do documento.
Brasília, 17 de março de 2003.
Pr. Ervino Schmidt
- Secretário Executivo
Declaración de las Iglesias contra la guerra en
Irak
1.
Como dirigentes de iglesias seguimos sumamente
preocupados por los constantes llamamientos a la acción militar contra
Iraq por los gobiernos de Estados Unidos y de algunos países europeos.
Como personas de fe, nuestro amor al prójimo nos compele a oponernos a
la guerra y a buscar soluciones pacíficas a los conflictos. Como
iglesias, oramos por la paz y la libertad, la justicia y la seguridad de
los pueblos de Iraq y de todo el Oriente Medio. Esta oración nos obliga
a ser instrumentos de paz.
2. Deploramos el
hecho de que las naciones más poderosas de este mundo consideren de
nuevo la guerra como un instrumento aceptable de política exterior. Esto
crea una cultura internacional de temor, amenaza e inseguridad.
3.
No podemos
aceptar los objetivos declarados de una guerra contra Iraq, tal como los
exponen esos gobiernos, en particular el de los Estados Unidos. El
ataque militar y la guerra preventivos como medio para cambiar el
régimen de un estado soberano son inmorales y violan la Carta de las
Naciones Unidas. Apelamos al Consejo de Seguridad para que apoye los
principios de la Carta de las Naciones Unidas que limitan estrictamente
el uso legítimo de la fuerza militar y se abstenga de crear un
precedente negativo y de rebajar el umbral para el uso de medios
violentos en la resolución de conflictos internacionales.
4.
Creemos que la fuerza militar es un medio
inadecuado para conseguir el desarme de cualquier armamento iraquí de
destrucción masiva. Insistimos en que se dé el tiempo necesario para que
terminen su trabajo a los mecanismos cuidadosamente diseñados de
inspecciones de armas de las Naciones Unidas.
5.
Todos los estados miembros de las Naciones Unidas
tienen que cumplir las resoluciones vinculantes de aquella organización
y resolver los conflictos por medios pacíficos. Iraq no puede ser una
excepción. Instamos al Gobierno de Iraq a que destruya todas las armas
de destrucción masiva y las correspondientes instalaciones de
investigación y producción. Iraq debe cooperar plenamente con los
inspectores de armas de las Naciones Unidas y garantizar el total
respeto de los derechos humanos civiles y políticos, económicos,
sociales y culturales de todos sus ciudadanos. Hay que dar al pueblo de
Iraq la esperanza de que existen alternativas tanto a la dictadura como
a la guerra.
6.
Una guerra tendría consecuencias inaceptables desde
la perspectiva humanitaria, tales como desplazamiento de personas en
gran escala, quiebra de las funciones del estado, posibilidad de guerra
civil y graves disturbios en toda la región. Las calamidades sufridas
por los niños iraquíes y las muertes innecesarias de cientos de miles de
iraquíes durante los últimos doce años del régimen de sanciones pesan
fuertemente sobre nuestros corazones. En la situación actual, afirmamos
con fuerza los permanentes principios humanitarios de acceso
incondicional a las personas necesitadas.
7.
Alertamos además
contra las consecuencias potenciales a largo plazo -sociales, culturales
y religiosas, así como diplomáticas- de tal guerra. Atizar todavía más
los fuegos de violencia que consumen ya la región no hará sino exacerbar
el odio intenso fortaleciendo las ideologías extremistas y promoviendo
más la inestabilidad y la inseguridad mundiales. Como dirigentes de
iglesias tenemos la responsabilidad moral y pastoral de oponernos a la
xenofobia en nuestros propios países y de disipar los temores de muchos
en el mundo musulmán de que el llamado cristianismo occidental es
contrario a su cultura, su religión y sus valores. Debemos buscar la
cooperación para la paz, la justicia y la dignidad humana.
8.
Todos los gobiernos, en particular los miembros del
Consejo de Seguridad, tienen la responsabilidad de considerar este
asunto en toda su complejidad. No se han agotado todas las medidas
pacíficas y diplomáticas para forzar a Iraq a cumplir las resoluciones
del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
9.
Para nosotros es
una obligación espiritual, basada en el amor de Dios a toda la
humanidad, pronunciarnos abiertamente contra la guerra en Iraq. Mediante
este mensaje enviamos una fuerte señal de solidaridad y apoyo a las
iglesias de Iraq, el Oriente Medio y los Estados Unidos de América.
Pedimos a Dios que guíe a los responsables para que tomen decisiones
basadas en cuidadosas reflexiones, principios morales y criterios
legales sólidos. Invitamos a todas las iglesias a unirse a nosotros en
este acto de testimonio y a alentar y orar por la participación de todos
en la lucha por una solución pacífica de este conflicto.
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CNCE
Consejo Nacional Cristiano Evangélico - Argentina
FAIE Federación Argentina
de Iglesias Evangélicas
FECEP Federación Confraternidad Evangélica Pentecostal
FACIERA Federación Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la Rep.
Argentina
Oramos por la Paz
Son días de guerra. A pesar
de que millones de personas alrededor del mundo han levantado unánimemente
su voz a favor de la paz, una vez más la guerra está entre nosotros.
Frente al conflicto bélico emprendido por unas pocas naciones, encabezadas
por los Estados Unidos, en contra de Irak, queremos traer nuestra palabra
pastoral a partir de nuestra fe en Jesús.
1. Nos unimos a todos aquellos que alrededor del mundo trabajan y oran por
la paz.
2. Recordamos que la violencia nunca ha sido un instrumento eficaz para
resolver los conflictos.
3. Reconocemos que el régimen cruel que gobierna Irak debe ser desarmado,
pero rechazamos la opción de la invasión como única alternativa, cuando se
había logrado avances por la vía diplomática de las Naciones Unidas.
4. Afirmamos que el desarme debe ser el camino a seguir por todas las
naciones, sin exclusión de ninguna.
5. Llamamos al arrepentimiento a todos aquellos que por acción u omisión han
permitido esta guerra. En especial a aquellos que desde un fundamentalismo
religioso levantan el nombre de Dios para justificar sus acciones
criminales.
6. Como cristianos expresamos nuestro dolor y rechazo al ver a quienes
intentando apropiarse de la fe cristiana sustentan una ideología de guerra y
conquista.
7. Invitamos a orar por la paz y a ser instrumentos de paz trabajando por la
justicia, reconciliación y pacificación.
Jesús nos llama a ser constructores de la paz, fue él quien dijo:
“Bienaventurados los pacificadores, porque ellos
serán llamados hijos de Dios”
Emilio N. Monti -
Presidente de FAIE,
Roberto Prieto - Presidente de FECEP,
Rubén Proietti - Presidente de FACIERA |
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Peace is Still Our
Christian Vocation
The start of the U.S.-led war against
Iraq has not changed our vocation as Christians to be peacemakers.
Throughout the past months churches have risen to this high calling. We
have witnessed for peace and shared our understanding of the biblical
basis for peacemaking. In this arduous task, we have taken comfort and
strength in the words of Jesus who said, "Blessed are the peacemakers,
for they will be called children of God."
In this same passage, Jesus tells his followers, "You are the light of
the world," and teaches us to let our light shine before others. In the
gloom of war, let us be guided by the light of faith and let it shine
forth through our words and actions.
We who have worked so hard to avert a
pre-emptive war against Iraq mourn for all the lives now threatened --
indeed, already lost -- by the failure of their leaders to find
alternatives to war. May God bless all our efforts to bring light into
a world under the shadow of war.
What Christians and Faith Groups Can Do
Now
Here are several things that individuals
and faith communities can do to give light at this time:
- Keep open the doors of our houses of
worship so that all who wish may enter for prayer.
- Pray. For the safety of our troops.
For the people of Iraq, especially the children, that they may be
protected from harm and the multiple injustices of war. For all the
people of the world who will be put at risk by the uinintended
consequences of this war. Pray God's guidance for our leaders.
- Keep a candle burning for peace on
every altar, and encourage our members to keep a light of some kind
shining in the windows of their homes and offices.
- Show special concern and care for
family members of U.S. forces on active duty.
- Speak for peace. Read statements for
peace aloud in your churches, circulate them in your parish, and speak
out individually and together as a community of faith.
- Reach out to all your neighbors,
especially Muslims and persons of Arab and Southeast Asian ethnicity
who increasingly are threatened by acts of hatred and racial profiling.
Defend our nation’s ideals of religious freedom and racial justice.
- Take a collection for "All
Our Children," an ongoing campaign to raise funds for health
assistance for the children of Iraq, already in peril due to 12 years
of trade sanctions and thus all the more vulnerable in war. The
campaign is co-sponsored by the National Council of Churches, Church
World Service and several other organizations, and has been endorsed
by Jimmy and Rossalyn Carter. Send contributions c/o: Church World
Service, All Our Children, Account #6801, P.O. Box 968, 28606 Phillips
St., Elkhart, IN 46514. Credit card donations/more information is
available at
www.churchworldservice.org
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Consejo de Directores
Sobre la
Guerra en Irak
En acuerdo con los
cuerpos ecuménicos en los EEUU y en el mundo entero, Church World
Service se ha opuesto y continúa su oposición a la guerra contra Irak.
Como organización ecuménica y humanitaria que ha estado comprometida con
la ayuda, desarrollo, asistencia a refugiados y la defensa de los
derechos humanos por más de 50 años, Church World Service conoce bien el
costo humano de la guerra moderna, especialmente para los más
vulnerables. Desde nuestra fe en Cristo y el amor de Dios por todos los
pueblos, creemos que esta guerra es incorrecta e injusta.
Afirmamos el mandato de las Naciones Unidas. Nuestra comprensión y
respeto de las leyes internacionales nos lleva a considerar esta acción
como un medio ilegítimo de solucionar la corriente crisis y una seria
violación del Consejo de las Naciones Unidas.
Esta Guerra tendrá consecuencias humanitarias terribles en términos de
muerte y sufrimiento humano, y puede potencialmente desestabilizar el
Medio Oriente entero, así como tener profundas repercusiones a través
del mundo.
Lamentamos cualquier error de concepción de que esta crisis refleja un
conflicto entre Musulmanes y Cristianos.
Desde hace muchos años Church World Service tiene y sostiene una
relación de contraparte, brindando servicio humanitario, con el pueblo
de Irak, y es profundamente conciente de la tremenda deprivación y
opresión que el pueblo de Irak ha sufrido por muchos años. Continuaremos
con nuestro compromiso y presencia; por consiguiente, nuestros servicios
humanitarios no deben ser vistos como aceptación de la guerra.
Responderemos sobre la base de las necesidades humanas, trabajando con
nuestras contrapartes en la Región, incluyendo el Concilio de Iglesias
del Medio Oriente.
Estamos profundamente consternados por el recurso de la Guerra. No es el
momento para triunfalismos, sino para humildad y arrepentimiento.
Nuestras plegarias son para el pueblo de Irak, miembros de las fuerzas
armadas, líderes de nuestra propia nación y la comunidad internacional.
El pueblo de Irak debe recibir esperanzas de que existan otras
alternativas que la dictadura o la guerra. |
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No a la guerra
El Sínodo de la Iglesia
Evangélica Valdense del Río de la Plata, constituido con representantes de
comunidades de fe de Argentina y Uruguay, reunido en Playa Fomento,
departamento de Colonia, República Oriental del Uruguay se expresa a través
de esta declaración ante las amenazas de guerra.
- Hace poco tiempo nos vimos sorprendidos por atentados como el de las
Torres Gemelas en los Estados Unidos y la invasión a Afganistán con el
pretendido objetivo de eliminar terroristas o gobiernos que no responden a
los dictados del esquema económico-militar dominante en el mundo.
- Recordamos también que una política internacional, orientada por el mundo
occidental y cristiano ha llenado toda la Creación de armas, convirtiendo a
esta orientación en el fundamento del desarrollo económico.
- Tenemos claro que, muchos países, especialmente árabes, que hoy son
acusados de fomentar el terrorismo y de amenazar la paz del mundo, fueron y
son armados por quienes hoy se quieren convertir en jueces y dueños de
decisiones por encima de cualquier organismo internacional de naciones (p.e.
ONU).
- Es evidente también que mientras se exige desarme a países pequeños o
medianos que no responden a los dictados de esta política, se permite a
otros, con el pretexto de que tienen que defenderse del terrorismo y otros
males que aquejan al mundo, se armen y ataquen a grupos excluidos y/o
desoídos en sus reclamos de tierra para vivir y de un comercio internacional
justo.
- Nos solidarizamos con todos/as los cristianos/as y no cristianos/as que
tanto en oriente como en occidente están trabajando por la Paz.
- Como cristianos no aceptamos el mecanismo de la guerra como instrumento
válido para resolver conflictos y menos aún para construir caminos de paz y
convivencia.
- Como cristianos rechazamos cualquier tipo de planes que países poderosos
elaboran para actuar sobre otros con el argumento de prevenir y/o defenderse
de posibles atentados.
- Como cristianos, no aceptamos que alguien, país, grupo o persona, se
atribuya el derecho de decir quienes son los buenos y quienes los malos. Es
sólo a Dios, Señor de la Vida, que ofreció a su Hijo Jesús en la Cruz y lo
levantó de entre los muertos, que tiene la Palabra de Justicia Verdad y Paz,
a quien corresponde la última palabra sobre el destino último de los seres
humanos.
Hugo Armand Pilón
Moderador
Iglesia Evangélica Valdense del Río de la Plata |
Iglesia Evangélica del Río
de la Plata
Acerca del conflicto entre Estados
Unidos e Irak.
A propósito del conflicto
desatado entre Estados Unidos de América e Irak, nosotros nos unimos a todas
aquellas personas, comunidades y organizaciones que buscan la paz. A pesar
de las advertencias de los gobiernos de numerosas naciones del mundo, de
organizaciones regionales e internacionales, civiles y eclesiales, y la
protesta de los pueblos -verdadera demostración multitudinaria en 600
ciudades, 30 de las cuales se realizaron en Estados Unidos- el país del
norte persiste unilateralmente en querer dirimir el problema con las armas.
En ese sentido decimos:
* un rotundo NO a toda
violencia y opresión
* un rotundo NO a la
resolución de conflictos por la fuerza
* un rotundo NO a la guerra
y el genocidio
* un rotundo NO a la guerra
contra Irak
Fundamentamos este rotundo
NO en el hecho de que como seguidores de Jesucristo estamos convencidos:
-
que Dios es creador de la vida y no desea la muerte de
sus criaturas, es un Dios de la justicia y de la libertad, es juez y señor
de personas, pueblos y naciones.
-
que mediante Jesucristo, Dios se ha reconciliado con
los seres humanos y nos ha dado su paz y la posibilidad de vivir en comunión
con él.
-
que en virtud de ello nos ha encargado el ministerio de
la reconciliación y prometido bendición a los pacificadores. Nos ha
encargado el amor mutuo, inclusive el amor a los enemigos.
-
que todo esto nos obliga a respetar la vida del otro, a
pesar de las diferencias; a buscar todo aquello que promueva la convivencia
ecuánime; el bien común; el entendimiento entre las naciones y la resolución
de conflictos mediante métodos pacíficos, basados en el diálogo, la justicia
y la verdad.
-
que todo esto impide el avasallamiento del otro para
imponer nuestra voluntad o incluso permitir la destrucción del otro, para
hacer valer nuestros propios intereses; prohibe el dominio y la opresión de
un pueblo sobre el otro y que una nación se erija en juez de las demás.
-
que la guerra es, por tanto, una flagrante
desobediencia al mandato divino y una burla a Dios, quien se esfuerza por
sustentar y liberar cotidianamente esta su creación.
Federico H. Schäfer, pastor
presidente |
Iglesia
Evangélica Metodista Argentina
¡Sí a la Vida libre,
digna, inclusiva y plena como Jesucristo nos invita a vivir!
La
inminencia de una nueva guerra, anunciada explícitamente, expuesta en todos
los medios, nos produce no sólo un sentimiento de profundo rechazo, sino
también de consternación.
¿Hasta cuándo y hasta dónde llegará la locura de quienes
suponen o desean detentar un poder total, y que para hacerlo no miden
consecuencias, sólo cuentan sus ganancias?
¿Será necesario
una vez más expresar el dolor y el rechazo con palabras, declaraciones,
manifestaciones públicas, denuncias contra esta ideología dominante de
violencia sin fin?
Por reiteradas, por sucesivas y simultáneas, las declaraciones que hacemos
en contra de la guerra, como expresión máxima de la violencia organizada,
corren el riesgo de convertirse escandalosamente en lugares comunes.
Tenemos la convicción de que las razones que se esgrimen para declarar esta
guerra son sólo una arista de la verdadera guerra que viene librando un
orden global que en forma despiadada ejerce un poder que se cobra cada día
la vida de los más débiles.
Junto a nuestro NO a la guerra, NO a todo tipo de violencia, nuestro
llamado es a que nos atrevamos a develar, denunciar y rechazar la perversa
ideología predominante en este mundo globalizado. Una ideología que usa todo
lo que tiene a mano, también a la religión, para justificar lo
injustificable: el intento de reforzar el predominio de una raza, de una
cultura, de una economía, de un estilo de relaciones humanas y organización
comunitaria, desconociendo la riqueza de la diversidad y el pluralismo.
La guerra de la que se trata supone además de las armas concretas, otras
armas cotidianas y letales: la pobreza, el hambre, la desocupación, la
enfermedad, la ignorancia,, la falta de dignidad, la exclusión.
Usar la muerte (violencia- guerra) como medio para sustentar la vida de unos
pocos a costa de la vida de las mayorías, sigue siendo parte de esta
demencial carrera de aquellos que sólo creen que es verdadero lo que alcanza
a ver su estrecha y xenofóbica mirada.
“En cuanto lo hiciste a uno de mis hermanos pequeños a Mí me
lo
hiciste” dijo Jesús.
Para nosotros y nosotras, como Iglesia
Evangélica, parte del pueblo de Dios, este precepto nos ayuda a mirar desde
otra óptica, a no llamar enemigo al diferente, ni considerar peligroso o
subversivo a quien tiene otros sueños; a no considerarnos dueños ni dueñas
de la verdad, sino copartícipes de una Gracia: ser huéspedes de Dios en la
casa que Él preparó para toda la humanidad.
¡No a la Guerra. No a la Violencia. No a la mentira. No a la exclusión!
¡Sí a la Paz! ¡Sí a la Vida libre, digna, inclusiva y plena como Jesucristo
nos invita a vivir!
Pastora Nelly Ritchie
Obispo de la Iglesia Evangélica Metodista Argentina |
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Iglesias Reformadas en Argentina
No
a la guerra. Sí a la paz, que es fruto de la justicia.
En un tiempo en el que
algunos pocos se creen con el derecho de resolver sobre situaciones que
afectan no sólo en sus consecuencias sino en sus mismos principios a la
humanidad entera, las Iglesias Reformadas en Argentina desean sumar su voz
en favor de la paz y de la vida.
Rechazamos que un país o aun un conjunto de países, en función de intereses
económicos o de índole política, puedan ejercer el derecho de intervenir en
la soberanía de otro estado. Para ese fin, las naciones se han dado un
espacio deliberativo y resolutivo que debe ser respetado. Nos referimos a
las Naciones Unidas que, en este conflicto que amenaza a Irak y al mundo
entero en sus imprevisibles consecuencias, ha intentado encontrar salidas
razonables y pacíficas que eviten el derramamiento de sangre inocente.
Esta posición de las Iglesias Reformadas en Argentina se sostiene en un
análisis de la realidad geopolítica mundial pero, por sobre todo, en el
fundamento esencial de nuestra fe: la Palabra de Dios. Ella nos convoca, con
claridad, a la búsqueda de una paz que sea fruto de la justicia verdadera
entre las personas y entre las naciones. Esa paz no será posible en tanto
quienes ostentan el poder en este mundo no se interesen por la justicia y
sigan tan sólo detrás de intereses personales o sectoriales, sean estos
económicos, políticos o religiosos.
Intercedemos ante Dios, que es el Dios de la Vida, para que su poder sea
manifestado por sobre el poder de quienes se sienten señores del mundo,
haciendo honor a lo que está escrito: "los orgullosos y altaneros, serán
humillados por completo. Solamente el Señor mostrará su grandeza en aquel
día, y acabará con todos los ídolos" (Isaías 2:17).
Intercedemos ante Dios para que su misericordia permita que las personas de
noble corazón, sin importar su religión o su raza, puedan sumar sus
esfuerzos y sus convicciones de paz para animar un proceso de transformación
de la realidad, que permita que cada ser humano tenga acceso a una vida
plena.
Intercedemos ante Dios para que nos conceda poder vivir conforme a la fe que
profesamos, manifestándonos en contra de toda forma de violencia y en favor
de una paz que se traduzca en oportunidades de vida para todos y todas.
Animamos a nuestras comunidades a sumarse a esta intercesión a Dios,
a que en sus propios lugares se expresen en favor de la paz en el sentido
del testimonio bíblico, y que El mismo nos mostró en la vida de
Jesucristo, promoviendo toda acción que tienda a defender la vida y a
proclamar el señorío de Dios.
Exhortamos a hermanos y creyentes en el resto del mundo, en especial en los
países que intentan imponer a otros sus ideas por la fuerza, a que no se
dejen engañar por discursos mesiánicos y que sean sensibles a la voz de
Dios, que habla el lenguaje de la paz, la justicia y la defensa de la vida
en todas sus dimensiones.
Invitamos a cada persona de buen corazón a sumarse a otras muchas que en
nuestro país y en el mundo siguen creyendo que es posible construir una
Tierra en la que todos y todas puedan vivir en armonía, con dignidad y
justicia, en libertad y en paz.
No a la guerra. Sí a la paz, que es fruto de la justicia.
Por la Mesa de las
Iglesias Reformadas en Argentina:
Rev. Germán Zijlstra - Presidente, Rev. Gerardo Oberman - Secretario
Mar del Plata, 18 de marzo de 2003 |
Iglesia Evangélica de los Peregrinos
del Perú
A propósito de la guerra en
Irak.
"Hizo
proezas con su brazo; esparció a lo soberbios en el pensamiento de sus
corazones.
Quitó de los tronos a los poderosos, y exaltó a los humildes.
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos”
Luc. 1,51-53
En esta hora difícil en la que la propia
humanidad se ha puesto en prueba, y la amenaza se cierne sobre la paz del
mundo, queremos expresar nuestra reflexión sobre los sucesos que vive el
pueblo de Irak, en el medio oriente.
Afirmamos como cristianos, desde lo más profundo de nuestro corazón y
motivados por nuestra fe en el Señor de la Vida, que
no
admitimos que los poderosos, gestores de la muerte y de terror, se abrrogen
el derecho de hablar en nombre de Dios, para obrar sus perversidades y
justificar su avidez por el poder y la destrucción de la vida.
Consideramos esta irracional guerra de la coalición norteamericana, inglesa
y española contra IRAK análoga a las guerras llevadas a cabo por todos los
totalitarismos que en diferentes épocas han devastado a nuestros pueblos y
sometido a los hombres libres. En nuestra conciencia cristiana y motivados
por nuestro amor por la vida humana, la justicia y la libertad, estamos
convencidos que Saddan Hussain no merece nuestra solidaridad por la manera
como ha creado una dinastía totalitaria en su país; pero, tampoco varnos al
otro extremo para solidarizarnos con los violadores del derecho y
perturbadores del orden jurídico mundial, los fundamentalistas de la muerte.
Queremos alertarles que hoy se está consumando en su forma más brutal la
materialización del poder y la soberbia que intenta gobernar el mundo.
Hacemos un llamado a las iglesias hermanas, a todos los hombres y todas las
mujeres libres, y cristianos y cristianas, para solidarizarnos con los casi
26 millones de iraquies que en esta hora funesta sufren esa guerra genocida,
que atenta contra los derechos humanos y la libertad. Estamos llamados a
denunciar la avanzada imperial que busca el control de esta región en el
medio oriente, para servir a interés financieros y económicos inhumanos y
diabólicos.
En el espíritu de la profecía que expresa el canto de María, y en nombre de
las miles de madres que en Irak lloran a sus hijos; y en el nombre de los
miles de niños y niñas, que lloran a sus padres,
queremos expresar nuestro
repudio a la guerra,
al genocidio, a la perpetración del totalitarismo.
Oramos a Dios que obre a tiempo para librarnos de una tragedia mayor, y que
confunda a los enemigos de la humanidad para que sean derribados de su
soberbia y de su entronización en el poder. Son ellos, los poderosos el
mayor peligro que acosa al mundo:
“Por tanto, la soberbia
los corona,se cubren de vestido de violencia.
Los ojos se les saltan de gordura; logran con creces los antojos del
corazón.
Se mofan y hablan con maldad de hacer violencia; hablan con altanería.
Ponen su boca contra el cielo y su lengua pasea la tierra”
Salmo 73, 6-9
Rev. Ubaldo Barrueto
Varas
Obispo de la IEPP
Chiclayo, 28 de marzo de 2003 |
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 Declaração
das Igrejas Luteranas do Brasil em favor da paz
A Igreja
Evangélica de Confissão Luterana no Brasil (IECLB) e a Igreja Evangélica
Luterana do Brasil (IELB) expressam conjuntamente a dor que sentem com a
deflagração da guerra contra o Iraque por parte dos Estados Unidos da
América e nações a ele aliadas. Irmanadas expressam sua solidariedade a
todas as vítimas dessa guerra arbitrária, insensata e desumana.
Como
igrejas temos um compromisso permanente de fidelidade ao Evangelho e
entendemos ser nosso dever, à luz da santa vontade de Deus, conclamar os
povos para a paz, a justiça e o respeito à dignidade de toda vida
humana, criatura amada de Deus.
São condenáveis todas as formas de violência, fruto do pecado humano,
como regimes ditatoriais e ações de terrorismo. Contudo, a lógica da
guerra é igualmente pecaminosa. Ademais, não reconhecemos a guerra como
meio nem legítimo nem eficaz, muito menos moral, para atingir a paz e
vencer o terrorismo. Ao contrário, seu resultado é a instigação de ódio
ainda maior.
Igual rejeição temos para com o conceito de “guerra preventiva”,
conceito que deveria ser abolido definitivamente das relações
internacionais. Não apenas a ordem interna das nações deve estar calcada
no direito, mas também as relações entre as nações. Por isso, rejeitamos
políticas unilaterais e baseadas na supremacia do poder militar.
Inversamente, vemos como necessidade urgente reafirmar a legitimidade e
a autoridade das instâncias multilaterais sob a égide da Organização das
Nações Unidas (ONU).
Quanto aos aspectos
religiosos e teológicos, ficamos também chocados com o abuso na
invocação do nome de Deus, com o objetivo explícito de legitimar a ação
bélica. Rejeitamos toda e qualquer noção de guerra santa. Deus é um
“Deus de amor e de paz” (2 Coríntios 13.11) e Jesus declarou
“bem-aventurados os pacificadores”, e estes “serão chamados de filhos de
Deus” (Mateus 5.9).
Conclamamos aos fiéis de nossas igrejas e a todas as pessoas de fé em
Cristo a se empenharem em iniciativas de paz e em processos de educação
para uma paz duradoura. Tampouco cessem de interceder pelo término da
guerra, pelo respeito ao ordenamento jurídico internacional, pelo
estabelecimento da paz, pelo fortalecimento da ONU e, sobretudo, em
favor de todas as vítimas, muito em especial dentre as populações civis,
mulheres, pessoas idosas e crianças. “Orai sem cessar.” (1
Tessalonicenses 5.17)
Carlos Walter
Winterle - Pastor Presidente da Igreja Evangélica Luterana do Brasil
(IELB)
Walter Altmann - Pastor Presidente da Igreja Evangélica de Confissão
Luterana no Brasil (IECLB)
Porto Alegre, 25 de março de 2003. |
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Toronto: As the
world waits for the war that President George Bush seems determined to wage
with Iraq, Canada’s largest Protestant denomination, The United Church of
Canada, is calling on its congregations to respond to this crisis by being
witnesses for peace.
Local churches, which number close to 3700 in Canada, are being encouraged
to open their doors as gathering places for people who wish to pray for
peace. In many communities, local congregations have already made plans to
organize prayer vigils in response to the imminent threat of war.
Both churches and individuals are also being invited to display pale blue
“peace” ribbons in clear public view on their properties, around trees, on
front porches and in windows.
“We chose blue as a colour for the ribbons because it is identified as the
colour worn by peace-keepers,” explains Choice Okoro, the human rights staff
person with the Justice, Global and Ecumenical Relations Unit.
The United Church is also asking its members to communicate directly with
the Canadian government to applaud the government’s courageous stance in
refusing to join with the United States in waging war on Iraq. The church is
asking that all messages to Ottawa include a call for the government to
challenge the U.S. administration on its actions against Iraq, which are
clearly a violation of international law.
The primary vehicle for communicating this call to action will be this web
site. Here, churches will find a wide range of liturgical and pastoral
materials that may be used by congregations that are looking for resources
to support this call to action.
For more information, please contact:
Mary-Frances Denis
Wednesday, March 19, 2003 |

President of United Methodist Bishops Urges
Continued Restraint on Iraq; Asks President Bush to use
‘Every Possible Means to Prevent War’
NASHVILLE—The president of the United Methodist
Council of Bishops today urged U.S. President George W. Bush to use “every
possible means to prevent war” with Iraq.
In a
pastoral letter to Bush, a fellow United Methodist, Bishop Sharon A.
Brown Christopher, praised the president’s “careful work within the
processes of the United Nations.”
It is important, Christopher wrote, for the U.S. to continue, “looking for
every peaceful way of protecting the world and our nation against the
tyranny manifest around the globe.” Her statements reflect The United
Methodist Church’s historic positions on issues of war and peace, most
recently adopted by the 2000 General Conference. Christopher, of Springfield,
Ill., is bishop of a region encompassing southern Illinois. She has served
as president of the council for the past year.
Acknowledging, “Saddam Hussein has the world on edge … (and) raises
suspicions of the highest order,” Christopher wrote, “Hussein’s tyranny has
been demonstrated. He must be held accountable.”
With military personnel on the front line, Christopher wrote, “This is not a
moment for haste, but rather for deep thoughtfulness and prayer. It is a
moment to reflect upon the well-spoken concerns of our allies around the
world. The welfare of the human family depends on it.”
The international Council of Bishops, Christopher continues, “has heard the
voices of the men, women and children of Iraq who suffer daily from the
effects of U.N. sanctions. … Their present misery will fade against the
innocent bloodshed to come in the event of war.”
Christopher closes on a note of prayer: “We pray that every possible means
to prevent war will be pursued. … This is not a moment for haste, but rather
for deep thoughtfulness and prayer. … The Council of Bishops holds you
before God in prayer in this time of decision.”
In addition to the letter to the president, Christopher today issued a
broader
letter to the 9.8 million worldwide members of the denomination,
informing the church of her letter to the president, commending Bush for
working with the U.N. and urging United Methodists to join their bishops in
prayer
“World-shaping and life-shaping decisions will be made in the coming days
and weeks that require God’s guidance,” Christopher wrote.
The letters are Christopher’s second pastoral response on the crisis with
Iraq. On Oct. 4, 2002, Christopher asked United Methodists to join in
praying for peace, for the leaders of the nations, and particularly for Bush
and Vice President Dick Cheney, also a United Methodist.
Christopher’s letters are among a number of calls for restraint voiced by
United Methodists on the possibility of war with Iraq.
James Winkler, general secretary of the denomination’s General Board of
Church and Society in Washington, D.C., has spoken out against war on
numerous occasions and is a leader of an interfaith coalition opposed to war
with Iraq.
The denomination’s Board of Global Ministries issued an international call
Jan. 31 for peace and justice in Iraq from the United Methodist
Church’s mission agency in a response to President Bush’s State of the Union
address.
In a Jan. 30 letter
to the White House, a group of 46 religious leaders, including 24 United
Methodists, asked President Bush for a face-to-face meeting on Iraq to
“bring to you the insights and perspective of one of the largest segments of
the Christian community of our country” regarding military action against
Iraq. |
Prayer
Occasioned
by War in Iraq
We come to You in silence, O God, entering
once again a Way of Sorrow. We can only weep—
for the people of Iraq, burdened by years of
oppression, by a decade of sanctions, and now facing death and destruction,
for those in flight, joining refugees
throughout the world in a journey of profound uncertainty,
for soldiers and their families facing dire
threat and days of anxious waiting,
for Jerusalem and for all it represents
throughout the Middle East—would that they, and we, knew the things that
make for peace,
for those who are poor, whose needs are set
aside while we pay the costs of war,
for ourselves, despairing that we could not
turn hands and hearts from the way of violence.
Allow us our silence, O God, but do not leave
us alone. Receive our tears, but also gather them together to remind us that
as we have been baptized into Christ’s death, so we are also baptized into
Christ’s resurrection. Thus may our journey with Jesus on the Way of the
Cross be filled with hope, that in these days we might not lose heart. Amen.
The Rev. John
H. Thomas - General Minister and President - United Church of Christ. |
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Clamor para Impedir a Guerra Iminente!
O mundo,
mais uma vez, se amortalha com medo, sangue, dor e vergonha! Quando a
Humanidade aprenderá que nas guerras não há vencedores, só vencidos? O
império americano do Norte quer impedir, a todo custo, a derrocada iminente
de sua economia; quer perpetuar sua hegemonia – e a de sua moeda, o dólar –
não importa quanto sangue seja preciso derramar, quanta alegria seja
necessário entristecer, quantos sonhos se transformem em pesadelos.
O governo americano quer impor lealdade ao Iraque e ampliar seu controle
sobre o Oriente Médio, com a força das armas, para controlar o petróleo e
impedir a ascensão da moeda européia – o euro, moeda com a qual os
países-membro da OPEP estão, cada vez mais, realizando seus negócios. Se os
petrodólares continuarem sendo substituídos por petroeuros, pela primeira
vez, desde o fim da Segunda Guerra Mundial, a moeda internacional forte
deixará de ser o dólar. Com isto, o Banco Central Europeu pode vir a se
sobrepor ao norte-americano em volume de riqueza plasmada numa única moeda.
O controle econômico mundial já está em jogo. Jogo perigoso. E Washington
não quer - porque não sabe - perder.
Milhões de pessoas, em todo o mundo, se manifestam, de todo modo, para
desarmar os espíritos - não apenas o Iraque: desarmar Israel, desarmar os
Estados Unidos, China, desarmar Índia, França, Coréia do Norte, Palestina...
Desarmar todas as bombas e minas e foguetes... para que possamos caminhar
juntos e revigorados - uma Plural Humanidade em Paz! Desarmar o mundo,
rearmando a grande tenda de luz, de conforto e comunhão; reacender a vida;
reavivar a compaixão e a alegria; clamar por piedade para os ímpios que
parecem governar para promover a morte, para fazer perecer em nome da
glória, da riqueza e do poder.
A poderosa indústria bélica não produz somente armas: engendra animosidade,
intriga, insegurança, conspiração, antipatia entre nações, povos,
agrupamentos humanos – terreno propício para semear a morte. Só nos Estados
Unidos, cerca de trezentos bilhões de dólares são gastos, por ano, com
assuntos militares e armas, cujo poder mortífero é assombroso - enquanto
países inteiros – inclusive o Iraque - definham à míngua sem comida, água,
habitação, saúde, educação... A indústria da morte põe e depõe governos,
pelo mundo afora, impõe tiranos corruptos e assassinos, fomenta a miséria e
a destruição, alimenta o narcotráfico e toda espécie de barbárie.
A Coordenadoria Ecumênica de Serviço – CESE sabe que repelir a sandice da
guerra é dever de todos. Mas não basta o repúdio, é preciso impedir tal
desatino. Tomar nas mãos de todos o destino da Humanidade. Silenciar o
discurso da intolerância imediatamente. Os danos à vida e ao planeta seriam
ainda maiores e irreparáveis, no caso da guerra declarada. O terror
sobreviria ainda mais terrível ao já combalido povo iraquiano. O fosso entre
povos de culturas e credos distintos se agravaria ao abismal. As diferenças
religiosas, cujo convívio a prática ecumênica tem favorecido, se
transformariam em estranheza – a intolerância violenta entre cristãos,
mulçumanos e judeus seria robustecida. O ódio e a vingança se converteriam
na moeda forte. O Golias se regozijaria, lambuzando-se de petrodólares.
O Golias – o império do Norte, não o povo americano – põe a nu a fragilidade
de organismos internacionais como a ONU, desnudando sua própria prepotência
truculenta - pratica e fomenta o terrorismo de Estado em nome do combate ao
terrorismo. Os Estados Unidos têm sido um Estado delinqüente que não
respeita leis, tratados, pactos nem instituições internacionais; de tudo e
de todos quer se apoderar para proveito próprio. O cada vez mais odiado
império do Norte – o que fomenta a discórdia, o separador – tem que ser
detido. Urge a construção de um novo pacto internacional de convivência
pacífica entre povos e nações, flexível o suficiente para possibilitar o
desenvolvimento sustentável e autônomo, e forte o bastante para coibir a
supremacia de uns sobre outros no Concerto das Nações. Afinal, a Guerra Fria
não deve ser substituída pela guerra.
A CESE conclama todas as pessoas e grupos a continuarem se manifestando de
todos os modos pacíficos, tendo em vista desmontar o cenário de guerra
armado para subjugar povos que não seguem, obedientes, a cartilha do império
do Norte. Guerras podem ser evitadas. Vamos desconstruir já o malefício que
ameaça todos. Contra qualquer ameaça de guerra, parta de onde partir. Pelo
fim da unilateralidade no tratamento entre as nações. Pelo respeito à
autodeterminação de todos os povos. Vamos todos semear solidariedade e paz.
Eliana
Rolemberg - Diretora Executiva |
Declaración de Seminarios
Evangélicos, Protestantes y Anglicano de México sobre la actual guerra en Irak.
Una voz clama en el
desierto (Isaías 40:3, y Evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan) y
nosotros también clamamos desde el desierto que crean las guerras y
levantamos un clamor como evangélicos, protestantes, anglicano y cristianos
contra la actual guerra, y declaramos "no en nuestro nombre", y sí a la paz
con justicia y dignidad.
Nos unimos a la voz oficial
de varias entidades Cristianas a través del mundo y de nuestro México que
declaran estar en contra de la guerra, pidiendo que la visión de los
profetas Isaías y Miqueas sea una realidad "... y volverán sus espadas en
rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra
nación, ni se adiestrarán más para la guerra".
También nos declaramos
ajenos a la postura oficial de los gobiernos de Estados Unidos, Gran Bretaña
y España quienes a nombre de Dios están invadiendo a Irak. No es el Dios que
conocemos, quien es el Dios de la historia y por ende, el que exige
justicia, paz y amor. Este es el Dios que nos revela a Jesucristo, quien
abre oportunidades para la vida, para la inclusividad, y para la
solidaridad. Es un Dios que nos llama a ser pacificadores en la construcción
de una tierra nueva.
Firman:
-
Comunidad Teológica de
México
-
Seminario Anglicano "San
Andres"
-
Seminario Bautista de
México
-
Seminario Luterano "Augsburgo"
-
Seminario Metodista "Dr.
Gonzalo Báez Camargo"
-
Seminario Teológico
Presbiteriano
-
Instituto Bíblico Berea
de Chimalhuacán
-
Instituto Bíblico Elim
-
Instituto Teológico
Anabaptista de México
|
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Posicionamento
do Conselho Universitário e do Conselho de Ensino, Pesquisa e Extensão
da Universidade Metodista de Piracicaba acerca da Guerra no Iraque.
Ao
Presidente dos Estados Unidos da América
George W. Bush
Primeiro Ministro do Reino Unido
Anthony Blair
Senhores
A Universidade Metodista de Piracicaba vem acompanhando estarrecida pela
mídia a intervenção armada contra o Iraque, comandada pelos senhores.
Cientes das razões apresentadas para tal ação, alarmados pelas possíveis
conseqüências para o povo iraquiano, para o meio ambiente e para o
mundo, e impulsionados por seu compromisso com a paz e os direitos
humanos, não podemos deixar de nos manifestar diante deste cenário de
morte que freqüenta a mídia e desrespeita os mais elementares valores da
humanidade.
Unimos nossas vozes ao sem-número de lideranças, organizações, grupos,
indivíduos que, no mundo inteiro, clamam em favor da paz. Queremos
deixar claro que este apelo pela paz não descarta uma visão crítica do
atual governo do Iraque, nem mesmo da complexidade das relações globais
hoje vigentes. O governo iraquiano, como todas as nações do mundo,
inclusive os Estados Unidos e o Reino Unido, precisa cumprir as
resoluções do Conselho de Segurança da Organização das Nações Unidas
(ONU) e a própria ONU precisa garantir sua vocação de construir a paz no
mundo por meio da ação diplomática.
O que nos incomoda é a posição assumida pelo governo dos Estados Unidos,
do Reino Unido e seus aliados para a garantia da paz. A paz mundial é um
imperativo. As muitas experiências de guerras ao longo da história do
mundo desafiaram as nações à busca de caminhos alternativos à
intervenção armada e a fundação da ONU em 1948, no contexto da
indignação com as atrocidades cometidas na II Guerra Mundial, é um dos
resultados mais significativos desse processo. A paz mundial, urgente e
necessária, precisa ser promovida e realizada. Isto somente pode
acontecer por meio de um concerto de nações, nunca por meio de uma
política de hegemonia armamentista e anti-diplomática. A paz só será
possível se todas as nações se submeterem às instâncias internacionais
de julgamento e de decisão.
Nesse sentido, um ataque dos Estados Unidos, do Reino Unido e seus
aliados contra o Iraque, como “ação preventiva” ou como “guerra justa”,
sem o respaldo da ONU, é contra a lei e a moral. Coloca em jogo
princípios importantes do direito internacional, que nem sempre é fácil
de ser implementado, mas é, sem dúvida, a melhor opção para o planeta.
Além disso, construir a paz mundial hoje significa muito mais do que
combater o terrorismo ou “o eixo do mal”. Não queremos ser simplistas,
indicando também que a paz é ausência de guerra. Uma nação hegemônica
não tem o direito de definir o que é o terror e o mal e assumir ações
com conseqüências planetárias em função disto. É mais do que urgente e
necessário hoje que as lideranças políticas do mundo assumam que paz só
é alcançada com a prática da justiça e da solidariedade, superando-se a
exclusão social a que continentes inteiros vêm sendo sentenciados.
Para nós, é obrigação moral, baseada na compreensão do valor da vida,
colocarmo-nos contra a guerra que vem sendo realizada contra o Iraque.
Como escreveu no século XVIII o grande líder espiritual da Inglaterra,
John Wesley, fundador do movimento metodista ao qual diz vincular-se o
Sr. George Bush e de cuja tradição de ação educativa descende a
Universidade Metodista de Piracicaba, a guerra é a prova da “degeneração
das nações”, independentemente de serem elas “pagãs, maometanas ou
cristãs”. Para Wesley, a guerra é um monstro; “enquanto este monstro
continua fora de controle, onde ficam a razão, a virtude e a atitude
humana? Elas não têm lugar.” Wesley alerta: a causa da guerra está nas
ambições dos governantes, na corrupção dos seus ministros, nas opiniões
diferentes, no mero fato de que “uma nação quer algo que uma outra tem”.
Portanto, nosso compromisso com a paz, a verdade, a justiça e a
dignidade leva-nos a rechaçar a guerra que os Estados Unidos, o Reino
Unido e seus aliados vêm travando contra o Iraque. Reafirmamos também a
posição da Igreja Metodista, em documento de seu Colégio Episcopal, de
17 de março de 2003, e do governo do nosso País que têm levantado sua
voz nesta mesma direção e nos aliamos a todas as pessoas e organizações
que, em todo o mundo, defendem a construção da paz com justiça em cada
país e no campo internacional.
Piracicaba, São Paulo, 26 de março de 2003.
Prof. Dr. Gustavo Jacques Dias Alvim,
Presidente do Conselho Universitário e
do Conselho de Ensino, Pesquisa e Extensão
Cópias para:
Organização das Nações Unidas
Presidência da República Federativa do Brasil |
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